
El 20 de agosto se cumplieron dos años de una de las fechas más memorables del deporte español, cuando la selección femenina de fútbol logró en Sídney, Australia, el primer título mundial de su historia tras vencer a Inglaterra por 1-0 en la final con un gol de Olga Carmona.
El equipo -dirigido entonces y desde 2015 por el entrenador Jorge Vilda- firmó así una gesta que colocó a las jugadoras españolas en la cima del fútbol internacional, aunque la victoria quedó empañada por el beso no consentido que le dio el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, a la jugadora Jennifer Hermoso en la entrega de medallas, que estalló tras el torneo y que marcó los días posteriores al partido.
“El histórico triunfo de España sobre Inglaterra ante 75.784 aficionados en el Estadio Australia marcó un hito para el fútbol femenino y supuso el colofón a la mejor Copa Mundial Femenina de la FIFA de la historia”, señala un informe de esa organización que se emitió en diciembre de 2023.
Un triunfo que fue mucho más que un resultado deportivo, pues simbolizó el fruto de años de esfuerzo por parte de todas las jugadoras, las cuales, pese a los históricos obstáculos estructurales y la falta de reconocimiento, llevaron el fútbol jugado por mujeres en España a una dimensión global con imágenes que dieron la vuelta al mundo.
“Pero mírennos ahora, miren el fútbol femenino, miren lo lejos que hemos llegado en unos pocos años. Incluso en 2016 ya conocíamos la grandeza del fútbol femenino. Y en 2019 el mundo despertó. Más de mil millones de personas sintieron la magia de la Copa Mundial femenina de la FIFA y la grandeza del fútbol femenino quedó expuesta al mundo”, señaló entonces a EFE Sarai Bareman, directora de la división de Fútbol Femenino de la FIFA.
El logro histórico y la agresión sexual que lo ensombreció
La celebración, sin embargo, se vio empañada por el beso sin consentimiento que le dio Rubiales a Jenni Hermoso, y por el que el expresidente de la RFEF fue condenado en enero de este año a 18 meses de multa con una cuota de 20 euros diarios (unos 10.800 euros en total) por el delito de agresión sexual.
Lo que debía ser una celebración colectiva se transformó en el inicio de una batalla judicial y social tras la denuncia que Hermoso interpuso a Rubiales, que se negaba a dimitir pese a la indignación nacional e internacional que había causado la agresión y el posterior intento del exdirigente de minimizar los hechos.
Foto de archivo de la futbolista Jenni Hermoso en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares. Madrid, 3 de febrero de 2025. EFE/ Fernando Villar
Sus compañeras de la selección y jugadoras de todo el mundo se solidarizaron con la delantera española e iniciaron una campaña bajo el lema #SeAcabó, en contra del machismo y los abusos en el deporte y el caso abrió camino a un intenso debate sobre la necesidad de cambios profundos en las estructuras federativas.
Vilda dejó de ser el seleccionador del equipo el 5 de septiembre de 2023 y le sucedió Montse Tomé, que se convirtió entonces en la primera mujer en ocupar el cargo en la selección absoluta.
Un antes y un después para el deporte y la igualdad
El Mundial de Australia y Nueva Zelanda de 2023, al que siguieron otros logros como la victoria en la Liga de Naciones de la UEFA en 2024 o la plata en los Juegos Olímpicos de París, dejó una doble huella: la del hito deportivo de unas futbolistas que conquistaron el mundo, y el recordatorio de cómo los logros de las mujeres a menudo terminan siendo opacados por el machismo y el poder.
Así, la victoria de las jugadoras el 20 de agosto de 2023 rompió un duro techo de cristal, el del único reinado del fútbol masculino, abriendo también un debate global sobre la situación y las condiciones laborales de las mujeres en el ámbito deportivo que sirvió para reforzar la visibilidad y la voz de las jugadoras.
Y es que, tanto el título mundial como la denuncia pública en contra de la agresión de Rubiales, marcaron un punto de inflexión en la lucha por la igualdad y la dignidad en el deporte, consolidando a las campeonas de Sídney no solo como referentes deportivos, sino también como protagonistas de un cambio social que sigue en marcha.



