Ciudades transformadoras para el empoderamiento de las mujeres5 min read

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Ningún país está en camino de lograr las metas de género establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aunque se han producido avances, las mujeres y niñas siguen sufriendo una discriminación y violencia inaceptable en todos los lugares del mundo, y a no ser que se lleven a cabo cambios urgentes y radicales, las metas del ODS 5 no se lograrán.

A pesar de la falta de progreso, muchos países reconocen la igualdad de género como un derecho fundamental. Concretamente, hasta 143 países la han llegado a incluir en sus constituciones. Aunque, si bien gran parte de las estrategias de género están concebidas en marcos de colaboración a nivel nacional, diseñadas por y para estados nación, es en las ciudades donde se realiza gran parte del trabajo para lograr estos objetivos. Sin lugar a dudas, las ciudades son sitios de oportunidades para la igualdad de género y serán fundamentales para ganar o perder la batalla para lograr los ODS.

El pasado noviembre, en Durban, el CGLU organizó su Congreso Mundial de Líderes Locales y Regionales, donde alcaldes y representantes locales de más de 80 países crearon un espacio para repensar la democracia local y redefinir el movimiento municipal de la próxima década. Como resultado, se publicó la Declaración Política de Durban, para llevar a cabo un nuevo modelo de desarrollo que respondiera a los sueños y expectativas de la ciudadanía y asumiera compromisos colectivos a favor de sociedades más igualitarias, justas y sostenibles.

El artículo 19 de la Declaración hace hincapié en la igualdad de género, confirmando que el movimiento aboga inequívocamente por la igualdad, e invita a poner en marcha las acciones concretas para alzar la voz de las mujeres y las niñas en el proceso de localización. La Declaración llama a poner la igualdad de género en el centro de todos los procesos de desarrollo para garantizar que la toma de decisiones se haga de forma consciente, sin olvidar a la mitad de la población mundial.

El Congreso de Durban también organizó un eje del Cabildo Público y habilitó un espacio para el diálogo con la sociedad civil y los líderes de gobiernos locales y regionales. Uno de los temas principales fue la igualdad de género y CGLU solicitó a la Comisión de Huairou preparar un informe para inspirar el debate abierto sobre prioridades a seguir en materia de políticas públicas sobre la igualdad en las ciudades.

El informe de género presenta desafíos persistentes directamente relacionados con las prioridades de las autoridades locales. El principal, las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por la pobreza, que es una barrera transversal tanto para su empoderamiento como para la igualdad de género.

Otros desafíos incluyen altos niveles de violencia contra las mujeres y las niñas (en el mundo, el 35% de ellas han experimentado esa violencia) o leyes discriminatorias como las de herencia que impiden a las mujeres poseer tierras. Asimismo, continua la injusta brecha salarial (en promedio, las mujeres cobran un 20% menos por el mismo tipo de trabajo en todo el mundo); la desigual representación y participación política (solo el 15% de los alcaldes electos en Europa son mujeres); y las brechas de género en la planificación urbana, como la falta de transporte asequible y efectivo para satisfacer las necesidades de movilidad de las mujeres o la falta de acceso a servicios básicos e infraestructura adecuados y asequibles.

Durante los debates abiertos, se solicitó la incorporación de la perspectiva de género en la planificación urbana, y se sugirió que debe complementarse con esfuerzos paralelos para desafiar y transformar las causas subyacentes de la desigualdad, incluido combatir con los sistemas patriarcales que mantienen la desigualdad. Esencialmente, la transformación de género requiere una redistribución de poder entre géneros y una redefinición de las normas y relaciones que acaban redefiniendo el empoderamiento individual y colectivo de las mujeres. Tres de las principales recomendaciones que surgieron a raíz del informe y como fruto del debate del congreso fueron las siguientes:

  • Promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres de manera transversal a través de políticas, planificación, el presupuesto y los programas de desarrollo.

Ello implicaría sobre todo, crear un departamento u oficina para gestionar los aspectos relacionados con la igualdad de mujeres, establecer la igualdad de género como un órgano de toma de decisiones interno; empoderar y capacitar a expertos profesionales y aprovechar el conocimiento existente de las mujeres de base para abordar los desafíos a los que se enfrentan las comunidades.

  • Acelerar los roles de toma de decisiones públicas y el monitoreo comunitario de las políticas urbanas de género.

Realizar auditorías participativas de las políticas, herramientas y mecanismos existentes y crear programas de monitoreo reflexivo para identificar y aprender tanto del éxito como de los desafíos de lograr la igualdad de género.

  • Fomentar la participación ciudadana inclusiva

Implica sobre todo consultar a las comunidades antes de finalizar los planes de desarrollo e informar a la ciudadanía sobre cómo participar. Asimismo, requiere asegurar que los procesos democráticos sean abiertos y transparentes y trabajar con organizaciones de mujeres de base que puedan movilizar y apoyar a las comunidades locales para definir sus prioridades y pasarlas a la acción.

Tal y como se ha demostrado una y otra vez, empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador que ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo a nivel mundial. En definitiva, como resume el informe, para su empoderamiento, es necesario replantear el papel de los gobiernos locales fomentando la igualdad de género, y reconocer que mujeres y hombres experimentan la ciudad de forma distinta, y que hay barreras sistémicas que urge superar.

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