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La sesión de bienvenida del Diplomado de Especialización “Mentorías feministas para la iniciación científica” marcó el inicio formal de un espacio formativo innovador dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México, orientado a fortalecer el desarrollo científico desde una perspectiva feminista, crítica e incluyente. El acto inaugural se llevó a cabo con la participación de autoridades universitarias, los equipos académico y técnico del diplomado, así como la primera generación de personas mentoras en formación, reunidas tanto de manera presencial como virtual, lo que dio cuenta del carácter híbrido y colectivo de la propuesta.

El Diplomado es una iniciativa de la Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM (CIGU), en colaboración con la Coordinación de Humanidades y la Dirección General de Orientación y Atención Educativa. Durante la ceremonia de bienvenida se destacó la relevancia institucional de esta articulación, así como la importancia de consolidar esfuerzos para atender las brechas de género persistentes en el ámbito científico y académico. La mesa inaugural estuvo integrada por Norma Blazquez Graf, coordinadora de la CIGU; Miguel Armando López Leyva, titular de la Coordinación de Humanidades; Telma Ríos Condado, titular de Orientación Educativa; Martha Patricia Castañeda Salgado, directora de Planeación, Vinculación y Proyectos Especiales de la CIGU, y Rubén Hernández Duarte, directore de Políticas de Igualdad y no Discriminación de la CIGU, quienes subrayaron la pertinencia del diplomado en el contexto universitario y social actual.

En su intervención, Miguel Armando López enfatizó que el Diplomado articula tres ejes fundamentales: la iniciación científica, las mentorías y las epistemologías feministas decoloniales, transincluyentes e interculturales. Desde esta perspectiva, la iniciación científica fue planteada no sólo como transmisión de conocimientos, sino como un proceso de socialización en comunidades académicas, atravesado por relaciones de poder, normas y valores que históricamente han reproducido exclusiones. En este marco, señaló que las mentorías feministas constituyen una herramienta clave para transformar dichas dinámicas, al promover relaciones basadas en la confianza, el reconocimiento y el acompañamiento situado.

Por su parte, Martha Patricia Castañeda explicó que el Diplomado responde a una necesidad tanto de formación como de formalización de prácticas de mentoría que muchas personas ya venían realizando en distintos espacios universitarios. Destacó el carácter intergeneracional, afectivo y políticamente comprometido de las mentorías feministas, así como su potencial para incidir en la permanencia estudiantil, la trayectoria académica y el desarrollo profesional, sin reducir estos procesos a lógicas individualistas de éxito.

El encuadre general del Diplomado, presentado por Rubén Hernández Duarte, permitió conocer los objetivos, la estructura y la riqueza colectiva del grupo participante. Se resaltó que el proceso formativo busca coconstruir herramientas teóricas, metodológicas y prácticas para fortalecer la iniciación científica de niñas y juventudes de grupos históricamente discriminados, sin centrar el problema en la adaptación individual a sistemas desiguales.

Asimismo, se compartieron datos relevantes sobre la participación de mujeres y otras poblaciones en carreras científicas en la UNAM, así como la diversidad disciplinaria, institucional y geográfica de quienes integran esta primera generación.

El Diplomado se divide en tres módulos –epistemologías feministas y decoloniales en las ciencias; bases críticas para una mentoría feminista; y herramientas prácticas para la mentoría– y contempla actividades sincrónicas y asincrónicas, privilegiando el autoestudio y el intercambio de experiencias. Como horizonte posterior, se planteó la conformación de una red de mentorías feministas para la iniciación científica.

Finalmente, Norma Blazquez Graf declaró formalmente inaugurado el Diplomado y subrayó la relevancia histórica de este espacio dentro de la universidad, así como la necesidad de seguir abriendo ámbitos seguros, críticos y colectivos para la transformación de la ciencia. La sesión concluyó reafirmando el compromiso institucional con una ciencia más justa, diversa e incluyente, y dando paso a la conferencia magistral inaugural de Blazquez Graf.

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Fuente Esta nota fue realizada por EL PAÍS. Aquí puedes leer la original.
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